El Síndrome de Asperger

En 1943 Hans Asperger, un físico Austrian, publicó un informe que describe a niños con interacciones sociales y capacidades comunicativas deterioradas. Hoy en día, el término “Asperger” esta definido por la Asociación de Psiquiatría Americana (American Psychiatric Asociation (APA)), en la cuarta edición de su manual de diagnósticos titulado Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-IV). En 1994 apareció por primera vez el término “Asperger” en el manual del DSM. Actualmente esta definición formal es conocida en la comunidad profesional americana. Esta ha sido aceptada por algunos profesionales europeos desde la publicación del ensayo de Asperger. (Una nota técnica: la nomenclatura utilizada en el DSM-IV para describir al Asperger es “trastorno.” Sin embargo, se puede encontrarlo con más frecuencia referido en el texto como “sindrome.” Ambos términos describen la misma condición.

En el manual DSM-IV, el Asperger es uno de los cinco trastornos definidos bajo la categoría de “Trastorno Generalizado del Desarollo” (“Pervasive Developmental Disorder”). (Los otros cuatro trastornos son el Trastorno de Autismo, el Trastorno de Rett, el Trastorno de Desintegración de la Infancia, y el Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado de Otra Manera (Pervasive Developmental Disorder Not Otherwise Specified – PDDNOS). De acuerdo al manual DSM-IV, los criterios del Asperger son los siguientes:

299.80 Asperger

  1. Deficiencia cualitativa de interacción social, según la manifestación de por lo menos dos de las siguientes características:
    1. deficiencia marcada en el uso de múltiples comportamientos no verbales tales como contacto visual, expresión facial, posturas del cuerpo y gestos para regular la interacción social.
    2. incapacidad para desarrollar una buena relación con sus iguales apropiadas para el nivel de desarrollo.
    3. falta de esfuerzo espontáneo para compartir placer, intereses o logros con otras personas (por ejemplo, por la falta de mostrar, traer o apuntar objetos de interés a otras personas).
    4. falta de reciprocidad social y emocional.
  2. Patrones restringidos, repetitivos y esteriotipados de comportamiento, intereses y actividades, tal como se manifiesta al menos por una de las siguientes características:
    1. preocupación total con uno o más patrones estereotípados y restringidos de interés que es anormal ya sea en intensidad como en enfoque.
    2. adherencia aparentemente inflexible a rutinas y rituales específicos y no funcionales.
    3. formas motríces esteretípados y repetitivos (por ejemplo, el aleteo o torcedura de manos y dedos o movimientos complejos de todo el cuerpo).
    4. preocupación persistente en la manipulación de piezas de objetos.
  3. El trastorno causa una deficiencia clínicamente significativa en el aspecto social, ocupacional y en otras áreas importantes de funcionamiento.
  4. No hay un atraso general clínicamente significativo en el desarrollo del lenguaje (por ejemplo, las palabras sueltas utilizadas a la edad de 2 años, las frases comunicativas usadas a la edad de 3 años).
  5. No existe un retraso clínicamente significativo en el desarrollo cognitivo o en el desarrollo de destrezas de autoayuda de acuerdo a la edad apropiada, de comportamiento con capacidad de adaptación (además de la interacción social) y curiosidad acerca del medio ambiente de los niños.
  6. No se cumplen los criterios de otro Trastorno Generalizado del Desarrollo o Esquizofrenia específica.

De acuerdo al manual de clasificación del DSM-IV, el Asperger es un síndrome separado y distinto del “trastorno autísta” o autismo. Sin embargo, por favor tome nota que aún existe controversia en cuanto al reconocimiento del Asperger como síndrome propiamente dicho o una forma de autismo.

Algunos profesionales y familias creen que la definición del autismo debería ser inclusiva de diagnósticos tales como el Asperger y los otros Trastornos Generalizados del Desarrollo. Los propulsores de este punto de vista pueden sostener que en vista de la ausencia de pruebas biológicas tanto para el autismo como para el Asperger, es difícil determinar un diagnóstico. Pueden ampliar la aplicación de su argumento hacia el sector de servicios, en vista de que las escuelas, las compañías de seguros y las agencias de servicios sociales utilizan las pautas de diagnóstico para criterios de eligibilidad. Para obtener servicios, un individuo debe cumplir las pautas que generalmente no reconocen al Asperger como una forma de autismo. Por consiguiente, la familia o el individuo puede ser denegado los servicios debido a que no corresponden a la clasificación correcta.

Aquellos que creen que el Asperger no es una forma de autismo, citan al manual actualizado DSM-IV, el cual claramente señala que el Asperger es un diagnóstico distinto. Sostienen que crear una distinción entre el autismo y el Asperger, se puede preparar el terreno para una educación y un tratamiento más adecuados. Otros profesionales creen que hay diferencias significativas entre un individuo con autismo y uno con Asperger.

El libro de Uta Frith titulado Autism and Asperger’s Syndrome (El Síndrome de Autismo y Asperger) podría constituir una herramienta muy útil de consulta para aquellos lectores interesados en examinar las observaciones originales de Kanner y Asperger en el esfuerzo de comprender los puntos controvertidos con más profundidad. Un capítulo del mencionado libro se dedica al exámen de resultados de los hallazgos tanto de Kanner como de Asperger y, explorar la relación que existe entre ambos trabajos. Hasta que se sepa más acerca de la(s) causa(s) del austismo continuarán los desacuerdos entre las diversas autoridades en cuanto al modo de diagnóstico, identificación y clasificación en forma apropiada.

Después de habernos dado cuenta que existe un desacuerdo sobre si se debería realizar el diagnóstico del Asperger y el autismo por separado, trataremos de ilustrar las distinciones actuales realizadas por el DSM-IV. Según el DSM-IV, se define tanto el autismo como el Asperger como Trastornos Generalizados del Desarrollo. Esto significa que hay similitudes entre los dos, a saber, deficiencias en interacción social, comunicación y la gama de actividades e intereses. Existen diferencias principalmente en el grado de deficiencia. Por ejemplo, mientras que un individuo con autismo pueda que experimente retraso o falta total del habla, un individuo con Asperger no puede poseer un retardo cognitivo “clínicamente significativo” en el desarrollo del lenguaje. Sin embargo, un individuo con Asperger puede experimentar dificultad en la comprensión de la lengua hablada – particularmente en cuanto a la ironía, humor u otras abstracciones.

Una segunda distinción realizada por el DSM-I V tiene que ver con la habilidad cognitiva. Mientras que algunos individuos con autismo experimentan retardo mental, por definición una persona con Asperger puede no poseer un retardo cognitivo “clínicamente significativo. Esto no no quiere decir que todos los individuos con autismo poseen también retardo mental. Algunos pueden poseerlo y algunos no, pero una persona con Asperger tiene una inteligencia que oscila entre el promedio y alto promedio.

La gente con Asperger necesita asistencia en el desarrollo de sus habilidades sociales y comunicativas. En vista de que la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association (APA)) definió por primera vez al Asperger en 1994 en los Estados Unidos, tanto padres de familia como profesionales pueden tener dificultades en encontrar material informativo sobre el Asperger debido a la falta de información. A medida que más profesionales se den cuenta de este trastorno mental, esperamos que la situación cambie. Mientras tanto, algunas de las programaciones sociales y comunicativas que se han desarrollado para personas con autismo “de alta funcionalidad” pueden ser apropiadas para una persona con el síndrome de Asperger.

Por favor tome nota que el término “alta funcionalidad” es algo subjetivo. No existe un criterio clínico aceptado que defina “autismo de alta funcionalidad” en oposición a otro tipo de autismo. Algunos profesionales y padres de familia utilizan dicho término para describir a una persona con autismo que posee una inteligencia promedia y un lenguaje más altamente desarrollado que otros individuos dentro del espectro del autismo. Ya sea si su niño es diagnosticado con Asperger o autismo, lo más importante es encontrar los servicios apropiados que se adapten a sus necesidades.

Revisado: 22 febrero 2006