Intervención Intensiva del Comportamiento

El Análisis Aplicado del Comportamiento (Applied Bahavior Analysis “ABA”) es una ciencia que trata de utilizar los procedimientos de cambio del comportamiento empíricamente validos para asistir a los individuos en el desarrollo de habilidades a nivel social. Los procedimientos usados en los programas de intervención intensiva del comportamiento para niños con autismo son diseñados principalmente a partir de una base rica de investigación generados por practicantes del Análisis Aplicado del Comportamiento. Los procedimientos de constelación típicamente incluyen el uso de “instrucción de prueba discreta”, pero no se limita a ese método de instrucción. Los términos que denotan la comprensibilidad de la intervención incluyen una intervención intensiva del comportamiento, terapia de comportamiento y tratamiento del comportamiento. En la actualidad, la intervención del Análisis Aplicado del Comportamiento para niños con autismo consiste de una enorme cantidad de estructura y reforzamiento proporcionados a alta intensidad mediante el uso de técnicas de enseñanzas precisas. Este tipo de intervención es referida más acertadamente como intervención intensiva del comportamiento.

El Profesor O. Ivaar Lovaas es muy conocido porque publicó un estudio destacado. Desde entonces mucha gente usa el término “Terapia Lovaas” (Lovaas Therapy) intercambiablemente con “intervención intensiva del comportamiento”. Aunque la “Terapia Lovaas” puede ser vista como un subconjunto del Análisis Aplicado del Comportamiento, las terminologías no son estrictamente sinónimas. Solamente al médico practicante quien está directamente afiliado con Lovaas se puede atribuir la implementación de la “Terapia Lovaas”.

Los términos “Análisis Aplicado del Comportamiento” o “Intervención Intensiva del Comportamiento” son términos genéricos empleados por numerosos profesionales quienes han contribuído al conjunto creciente de investigación sobre la efectividad de la intervención del comportamiento.

La enseñanza mediante el empleo de pruebas discretas puede también ser denominado el modelo “ABC” (“Antecedent, Behavior and Consequence”) por el cual toda prueba o tarea que se le da al niño consiste de:

  • Antededente: una “directiva” (o SD*) o pedir al niño realizar una acción.
  • Comportamiento: una “respuesta” del niño — que incluye cualquier cosa tales como desempeño con éxito, inconformidad, o ninguna respuesta.
  • Consecuencia: una “reacción” del terapeuta, que incluye un rango de respuestas que varían desde un fuerte reforzamiento positivo hasta una alabanza débil o una reacción negativa (por ejemplo, “no”).
    …y una pausa para separar las pruebas de la una a la otra (llamado el intervalo entre pruebas).

*El SD es un estímulo (por ejemplo, evento o instrucción) que señala la disponibilidad del reforzamiento para el desempeño de una respuesta específica. Resulta que el SD tiene poder sobre el comportamiento cuando el reforzamiento con el que está asociado es suficientemente motivador para el individuo.

Cuando los comportamientos van seguidos por las consecuencias que el individuo considere deseables, es más probable que aquellos comportamientos se repitan en el futuro. A este comportamiento se denomina reforzamiento. Cuando las consecuencias son negativas, es poco probable que se repita el comportamiento. En el entrenamiento del discernimiento, el cual es el componente principal del programa de Análisis Aplicado del Comportamiento, y la enseñanza de pruebas discretas en particular, los niños aprenden cómo dar respuestas correctas en la presencia de palabras específicas y estímulos del medio ambiente. El profesor dispone las consecuencias que conducen al incremento de respuestas correctas y la disminución de respuestas incorrectas. La consecuencia negativa puede consistir simplemente de un “no” pronunciada de manera neutral. Los diferentes proveedores de los servicios de Análisis Aplicado del Comportamiento emplean diferentes reglas en lo que respecta a las consecuencias que deberían emplearse.

Un elemento clave de este enfoque es que los servicios son altamente intensivos: típicamente de 30 a 40 horas a la semana de oportunidades potenciales de aprendizaje, la mayoría de los cuales son conducidas en relación de uno a uno con un terapeuta o un paraprofesional. El propósito del Análisis Aplicado del Comportamiento es minimizar los fracasos de los niños y maximizar sus éxitos. El terapeuta debe proporcionar la dirección necesaria para que el niño comprenda lo que se espera de él y aprenda las nuevas destrezas. La guía consiste en la asistencia proporcionada por el profesor para facilitar la reacción correcta. La guía mano a mano es un ejemplo de ayuda. Las habilidades con propósito específico se dividen en tareas pequeñas realizables. Cuando el niño sale bien en estas habilidades con propósito específico, se le debe proporcionar mucho refuerzo. La terapia procede en pequeños pasos cuidadosamente planificados que construyen las habilidades adicionales. Por ejemplo, una de las tareas puede ser hacer que el niño se siente en la silla. El terapeuta proporcionará guías utilizando gestos para poner al niño en la silla, donde se sentará en una posición correcta para inmediatamente proporcionarle reforzamiento.

Se enfatizan las habilidades que son prerequisitos al lenguaje. Dichas habilidades son la atención, cooperación e imitación. Este es un buen ejemplo de cómo se deben construir los pasos enlazados el uno con el otro — si uno no es capaz de lograr la atención y cooperación del niño, será prácticamente imposible enseñarle una lengua.

Los programas de Análisis Aplicado del Comportamiento apropiadamente diseñados y ejecutados contienen muchos, por no decir todos, los componentes de los enfoques de tratamientos efectivos, que han demostrado ser los más exitosos en el tratamiento de niños con autismo, principalmente: instrucción individualizada, especialmente creada para satisfacer las necesidades específicas del niño, metodología basada en el comportamiento, la baja proporción de estudiante-profesor, tratamiento temprano y envolucramiento de la familia.

En el Análisis Aplicado del Comportamiento, se enfatiza la adquisición de nuevos comportamientos porque si un niño posee un repertorio de comportamientos constructivos, los comportamientos problemáticos a menudo ocurren con menos frecuencia. Los terapeutas son entrenados para ignorar el comportamiento indeseado o perjudicial, salvo en momentos en que pueden promocionar sumisión y buen comportamiento (“realzar al mejor, ignorar a los demás”) mediante el empleo de recompensas cuidadosamente escogidos o “reforzadores”. Se emplean los reforzadores que más quiere el niño. Muchos niños menores de edad inicialmente responden a los reforzadores tangibles o concretos tales como los caramelos o quizás la oportunidad de jugar con un juguete favorito. Dichas cosas tangibles son “extrínsecos” en el sentido de que no son típicamente parte de la cadena de acontecimientos que produce un comportamiento (normalmente los profesores no permiten al niño ir a jugar o comer un caramelo por haber dado las respuestas correctas. Las recompensas concretas desaparecen tan rápido como sea posible y terminan siendo reemplazadas por recompensas “sociales” tales como la alabanza, las cosquillas, los abrazos o las sonrisas.

Los métodos de comportamiento realzan e intensifican el aprendizaje no solo enseñando al niño, sino reemplazando los comportamientos desafiantes con otros más apropiados. El propósito de una intervención intensiva del comportamiento es para enseñar al niño a aprender, ya sean las habilidades académicas o las de comportamiento. El éxito del niño está estrechamente monitorizado mediante una colección detallada de datos. Las destrezas que se han dominado (exitosamente desempeñados con una frecuencia especificada, por ejemplo, el 80% o mejor entre los dos o más terapeutas) son puestas en mantenimiento para que el niño no regrese a ellas a medida que se introduzcan nuevas tareas. El horario de mantenimiento permite la revisión periódica de las “habilidades aprendidas” para mantenerlas frescas mientras que la progresión de nuevas habilidades continúe día a día.

El programa de Análisis Aplicado del Comportamiento puede ser altamente adecuado a las necesidades individuales del niño; la terapia implica un rango de diferentes tareas para cada niño, utilizando una variedad de colocaciones donde realizar la terapia (esto permite generalizaciones) y estrategias particulares para hacer frente a los comportamientos desafiantes donde sea necesario. Se adaptan las destrezas recientemente dominadas a fin de asegurar que estas destrezas sean generalizadas para su aplicación a diferentes personas, escenarios y materiales. Se hacen cambios en las instrucciones si los números obtenidos de la colección de datos indican la necesidad de modificación para que el niño logre el dominio exitoso de las habilidades mencionadas.

Dependiendo de las necesidades y la edad del niño, el Análisis Aplicado del Comportamiento puede involucrar una gama de ubicaciones que incluye una aula de inclusión, educación especial o un programa basado completamente en el hogar. Durante el primer año será conducido en el hogar (el medio ambiente natural de aprendizaje de los niños muy pequeños) y luego gradualmente se cambiará a contextos más educacionales y comunitarios a medida que incrementen sus habilidades. La necesidad de realizar por lo menos algunas de las terapias en casa implica un amplio involucramiento y conocimento por parte de de los padres de familia. Algunos programas creen que las opciones basadas en las escuelas pueden ser efectivas para los estudiantes, incluso durante el primer año de terapia, si se adhieren en forma precisa al Análisis Aplicado del Comportamiento. Algunos piensan que la estructura y el tiempo empleados en el modelo basado en el hogar dificulta su incorporación en la vida familiar. Ya sea basada en el centro educativo o en el hogar, la mayoría de la instrucción resulta ser la de un profesor para cada estudiante y altamente intensivo. Los niños muy pequeños aún necesitan “descanso” y la oportunidad de ser niño. El Análisis Aplicado del Comportamiento puede incorporarse en los juegos estructurados y en las actividades que demandan menos concentración. Este es un componente importante de la terapia en el que el aprendizaje debería ser divertido para el niño. A través del juego y el aprendizaje por imitacion y practica, las habilidades ya dominadas pueden ser generalizadas a escenas progresivamente menos estructuradas y a situaciones más naturales.

La verdadera implementación de la terapia del Análisis Aplicado del Comportamiento varía con el proveedor de servicios. Muchas veces un consultor de un programa universitario adiestrado en técnicas apropiadas supervisará dicho programa. Coordinadores que reciben su entrenamiento del Proyecto de Autismo de Jóvenes (Young Autism Project) basado en la Universidad de California de Los Angeles (UCLA) deben tener el grado de maestría para ser considerados para los 9 meses de internado, que consiste de 30 horas semanales de entrenamiento. El currículo de UCLA abarca el aprendizaje de 500 tareas individuales y normalmente la terapia dura 2 años como mímino. Los niños que muestran progresos en el programa Lovaas a menudo empiezan la etapa pre-escolar 6-12 meses después de comenzar la terapia, mientras continúan algún programa en el hogar. Aunque no está confirmado por la investigación, se cree que la mejor edad para empezar la terapia intensiva del Análisis Aplicado del Comportamiento es entre 24-42 meses o antes de los 3.5 años de edad. La mayoría de los niños cuentan con 2-6 años de edad cuando ingresan al programa.

La evidencia de la investigación y los resultados anecdóticos indican que los programas del Análisis Aplicado del Comportamiento producen mejorías comprensivas y duraderas en muchas areas importantes de la habilidades. Los métodos del Análisis Aplicado del Comportamiento demuestran tener éxito en la educación de personas con autismo de cualquier edad. Sin embargo, los estudios demuestran que la instrucción intensiva y temprana que utilizan los métodos del Análisis Aplicado del Comportamiento en niños muy pequeños produce una integración exitosa en las escuelas regulares de muchos de estos niños.

Revisado: 22 febrero 2008